Sin ganadores ni perdedores
En grupos tensionados o después de una reestructuración, competir puede ser contraproducente. Aquí el único resultado posible es colectivo, y eso cambia por completo la dinámica.
Team Building para Empresas
Las actividades de cooperación son dinámicas en las que todo el grupo trabaja hacia un mismo objetivo, sin equipos rivales, y el resultado final solo se consigue si todos aportan.
Murales, construcciones solidarias y proyectos colectivos donde no gana nadie porque el resultado es de todos.
Diseñamos actividades de cooperación sin ganadores: murales colaborativos, construcción solidaria, batucada corporativa, castells y proyectos colectivos donde el resultado solo existe si participa todo el mundo.
No todos los equipos necesitan lo mismo. En plantillas que ya están tensionadas, en organizaciones que vienen de una reestructuración o en grupos con conflictos abiertos, la competición puede ser exactamente lo contrario de lo que hace falta. En esos casos funciona mucho mejor una actividad donde el resultado solo aparece si colabora todo el mundo y donde no hay nadie contra quien ganar.
La estructura de estas actividades es siempre la misma: un objetivo común, imposible de alcanzar individualmente, con una pieza asignada a cada persona o subgrupo. Un mural grande donde cada uno pinta un fragmento y solo al retirarse se ve la imagen completa. Un conjunto de bicicletas que se montan por partes y se donan al terminar. Una batucada donde cada sección lleva un ritmo distinto y la pieza solo suena si todos entran a tiempo.
El efecto que producen es muy distinto al de una competición. No hay adrenalina ni tensión, pero sí un momento final bastante potente cuando el resultado aparece de golpe y se ve lo que ha hecho el grupo entero. Ese momento es el que la gente recuerda, y es el que justifica el formato frente a alternativas más vistosas.
Funcionan especialmente bien cuando el resultado tiene una utilidad real. Las bicicletas que se donan a una entidad, el mural que se cuelga en la oficina, los instrumentos que se regalan a una escuela. Eso cambia la percepción de la actividad: deja de ser un ejercicio de empresa y pasa a ser algo que la gente cuenta fuera del trabajo.
En grupos tensionados o después de una reestructuración, competir puede ser contraproducente. Aquí el único resultado posible es colectivo, y eso cambia por completo la dinámica.
El diseño reparte una parte a cada persona o subgrupo, de modo que el resultado no existe si alguien se descuelga. Nadie puede quedarse mirando sin que se note.
Bicicletas que se donan, un mural que se cuelga en la oficina, instrumentos que se regalan. Cuando el resultado sirve para algo, la actividad se cuenta fuera del trabajo.
Qué se va a construir o crear, según el tamaño del grupo, el tiempo y el espacio disponible.
Asignamos partes por subgrupo para que cada uno tenga una responsabilidad concreta dentro del conjunto.
Llevamos todo lo necesario, con margen de repuesto, y preparamos el momento de revelación final.
Monitores acompañando cada subgrupo y puesta en común al final, con el resultado completo a la vista.
Toda actividad cooperativa se juega en un solo instante: cuando el grupo ve el resultado completo por primera vez. Hasta ese momento cada uno ha estado trabajando su fragmento sin perspectiva, y la imagen entera solo aparece al final. Ese contraste es lo que produce el efecto, y por eso lo cuidamos tanto en el diseño.
Implica decisiones concretas: que nadie vea el conjunto antes de tiempo, que el montaje final sea rápido y con todo el grupo presente, que haya un momento marcado para el descubrimiento. Son detalles de puesta en escena que no cuestan dinero y sin los cuales la actividad se queda en un taller agradable en lugar de en algo que la gente recuerda.
Es justo el caso donde mejor funciona. Al no haber competición, no hay excusa para el enfrentamiento, y la única forma de terminar es colaborando. No resuelve un conflicto profundo, pero rompe la dinámica durante unas horas y eso ya ayuda.
No. Los murales y proyectos creativos se diseñan para que cualquiera pueda hacer su parte sin experiencia. La plantilla que se ejecuta está pensada para que el resultado quede bien independientemente de la mano de cada uno.
Depende del proyecto. Los murales suelen quedarse en la oficina, las bicicletas se donan a una entidad que acordamos con vosotros, y los proyectos más pequeños se los lleva cada participante. Lo decidimos antes de empezar.
Sí, y es una fórmula que funciona: una primera parte competitiva para romper el hielo y una segunda cooperativa para cerrar. Deja mejor sabor que terminar con una clasificación y unos perdedores.
Entre dos y tres horas según el proyecto. La batucada y los castells necesitan menos tiempo; un mural grande o una construcción por piezas requieren el tramo completo para llegar al momento final.