Probar acorta la decisión
La distancia entre ver y probar es la misma que entre interés y decisión. El trabajo de la experiencia es recorrerla en el menor tiempo posible.
Lanzamientos de Producto
Una experiencia de producto es una acción en la que el público prueba y usa el producto en persona, en un entorno preparado para mostrar cómo funciona y para qué sirve.
Simuladores, realidad virtual y demostraciones donde el producto se usa de verdad en lugar de exponerse en una vitrina.
Diseñamos experiencias donde el producto se usa: simuladores que reproducen su uso real, realidad virtual que muestra lo que no se ve, demostraciones guiadas y zonas de prueba con personal especializado.
Hay productos que se venden solos cuando se prueban y que no se venden nunca cuando solo se enseñan. Maquinaria, tecnología, cosmética, alimentación, vehículos, software: en todos ellos la distancia entre ver y probar es exactamente la distancia entre interés y decisión. El trabajo de una experiencia de producto es acortar esa distancia en el menor tiempo posible.
Cuando el producto se puede llevar al evento, el trabajo es de puesta en escena: cuántas unidades hacen falta para que no haya cola, cómo se guía la prueba, qué personal explica y qué se hace con quien quiere probar durante veinte minutos mientras hay diez esperando. Son decisiones operativas que deciden si la zona rinde o se atasca a la media hora.
Cuando el producto no se puede llevar —porque es enorme, porque está en una fábrica o porque lo interesante está dentro y no se ve— entra la simulación. Un simulador que reproduce su uso, una experiencia de realidad virtual que permite entrar en él, o una demostración con maqueta interactiva. Es más caro de producir y a menudo es la única forma de que alguien entienda de qué se le está hablando.
En ambos casos el personal especializado marca la diferencia. No basta con alguien que gestione el turno: hace falta quien sepa responder la pregunta técnica que va a surgir. Nosotros aportamos el personal de actividad y trabajamos coordinados con vuestro equipo comercial o técnico, que es quien debe estar al lado cuando la conversación pasa de la prueba a la venta.
La distancia entre ver y probar es la misma que entre interés y decisión. El trabajo de la experiencia es recorrerla en el menor tiempo posible.
Cuando el producto es enorme, está en una fábrica o lo interesante está dentro, un simulador o una experiencia de realidad virtual es la única forma de enseñarlo.
Nuestro personal gestiona la actividad y trabaja al lado de vuestro equipo técnico o comercial, que es quien debe estar cuando la conversación pasa de la prueba a la venta.
Qué hay que demostrar, si se puede llevar al evento y cuánto dura una prueba útil.
Unidades, recorrido, capacidad por hora y cómo se gestiona la cola sin perder a quien espera.
Simulador, contenido de realidad virtual o maqueta interactiva, con pruebas antes del evento.
Personal de actividad, coordinación con vuestro equipo y recuento de pruebas realizadas por franja.
El fallo más frecuente en una zona de prueba es diseñarla como una demostración completa. Se explica todo, se enseñan todas las funciones y cada visitante ocupa quince minutos. El resultado es una cola que no avanza, gente que se va sin probar y un equipo agotado a mitad de jornada.
Funciona mucho mejor acortar la prueba a lo esencial y dejar la explicación completa para quien pregunte. Dos minutos bien resueltos generan más pruebas totales, más conversaciones y más contactos que quince minutos impecables con la mitad de la gente esperando. Y quien realmente esté interesado siempre pide más.
Depende de cuánto dura una prueba. Si dura dos minutos y esperáis doscientas personas en tres horas, con tres unidades sobra. Si dura diez minutos, hacen falta muchas más o hay que pasar a formato de pases con aforo.
Sí, sobre bases existentes que adaptamos con contenido y vestido propios. Un desarrollo completamente nuevo requiere más plazo y presupuesto; en la mayoría de casos la adaptación cubre la necesidad.
Nosotros ponemos el personal de actividad, que gestiona turnos y explica la mecánica. Para la parte técnica conviene que esté alguien vuestro al lado: es quien puede responder lo específico y quien convierte la prueba en conversación comercial.
Especialmente. En una feria la zona de prueba es lo que diferencia un stand de los cincuenta de alrededor. Hay que adaptar el formato a metros reducidos y a tiempos cortos, pero el planteamiento funciona igual.
Si la mecánica lo incluye, sí. Se puede pedir el contacto para enviar información, resultados o una oferta, con la información de consentimiento correspondiente. Os entregamos los registros al terminar.