Pensado para espacios pequeños
Buena parte del catálogo entra por una puerta normal y funciona en un jardín, una azotea o un salón. Te decimos las medidas exactas antes de reservar para que no haya sustos el día de la fiesta.
Eventos
Las celebraciones privadas son fiestas organizadas por particulares, como cumpleaños, aniversarios o despedidas, en casa, en un local o al aire libre.
Desde un cumpleaños infantil con hinchables hasta un 40 cumpleaños con casino y coctelería: montamos la fiesta entera y recogemos al final.
Cumpleaños infantiles, aniversarios redondos, comuniones, despedidas y fiestas en casa. Llevamos el material, lo montamos, lo atendemos durante la fiesta y lo desmontamos, para que el anfitrión pueda ser un invitado más en su propia celebración.
Una celebración privada se organiza normalmente con tres restricciones que no tiene un evento de empresa: el espacio es pequeño, el presupuesto es el de una familia y quien organiza está invitado. Eso cambia por completo las recomendaciones. No tiene sentido proponer una estructura de diez metros para un jardín de una casa adosada, ni un espectáculo de escenario para un salón donde caben cuarenta personas de pie.
Por eso separamos claramente el catálogo por edad y por metros. Para cumpleaños infantiles funcionan los hinchables, los talleres cortos, los animadores y un carrito dulce. Para una celebración de adultos —un cuarenta, un cincuenta, una jubilación— funcionan mejor las mesas de casino, la coctelería en vivo, el fotomatón y un espectáculo de sobremesa que dure veinte minutos y no una hora. Y para una fiesta mixta con abuelos y niños a la vez, lo que mejor resultado da son los juegos gigantes de mesa: los usan los dos extremos de la familia sin que nadie se sienta fuera de sitio.
Trabajamos en casas particulares, jardines, azoteas, locales de alquiler, restaurantes y masías. Antes de cerrar nada preguntamos el ancho de la puerta, si hay ascensor, si el suelo es césped o cemento y si la toma de luz aguanta lo que vamos a enchufar. Suena tedioso, pero es exactamente lo que evita que el día de la fiesta descubramos que el hinchable no pasa por el pasillo.
Hay una pregunta que conviene hacerse antes de elegir nada: cuánto va a durar la fiesta. Un cumpleaños infantil de dos horas no aguanta tres actividades distintas, porque montar, explicar y rotar se come el tiempo y los niños acaban a medias en todo. Con dos horas, una actividad principal bien atendida y un carrito de comida funcionan mucho mejor. En celebraciones de adultos pasa lo contrario: cuatro o cinco horas dan de sobra para dos o tres propuestas que se van encadenando.
Buena parte del catálogo entra por una puerta normal y funciona en un jardín, una azotea o un salón. Te decimos las medidas exactas antes de reservar para que no haya sustos el día de la fiesta.
No es lo mismo un cumpleaños de seis años que uno de cuarenta. Separamos las propuestas por tramo de edad y te decimos qué funciona de verdad con ese público, no lo que más nos interesa alquilar.
Montamos, atendemos la actividad durante la fiesta y recogemos. El anfitrión no tiene que explicar reglas, arbitrar turnos ni quedarse a desmontar cuando ya se ha ido todo el mundo.
Motivo, edad de los invitados, cuántos sois y dónde. Con eso ya podemos descartar la mitad del catálogo y centrarnos en lo que encaja.
En 24 horas tienes dos o tres combinaciones con precio cerrado, para que elijas en función del presupuesto y no al revés.
Medidas de puerta, escaleras, ascensor, superficie y enchufes. Es la parte aburrida y es la que evita los problemas del día.
Llegamos antes, dejamos todo listo y probado, y al terminar desmontamos. La casa queda como estaba.
El presupuesto de una celebración privada se mueve casi siempre por tres variables: cuántas horas está el material, cuánto personal hace falta y a qué distancia estamos de Barcelona. Si el presupuesto queda alto, esas son las tres palancas que tocamos, y normalmente se puede ajustar bastante sin cambiar la actividad principal: reducir una hora, prescindir de un segundo monitor o cambiar una propuesta que requiere generador por otra que no.
Lo que no recomendamos recortar es el personal cuando hay niños. Un hinchable sin monitor no es más barato, es más arriesgado, y por eso no lo ofrecemos así. Preferimos proponer una actividad más pequeña bien atendida que una grande desatendida, aunque en la comparación de presupuestos la segunda parezca más generosa.
Sí, es una parte importante de lo que montamos. Solo necesitamos saber las medidas de acceso y de dónde vamos a enchufar. Si el espacio es muy justo, te proponemos alternativas más compactas antes de cerrar nada.
No hay un mínimo de invitados. Sí hay un mínimo de servicio, porque desplazar y montar tiene un coste fijo. En la práctica, para fiestas pequeñas se suele combinar una actividad principal con un carrito de comida y sale a cuenta.
Buena parte del material es de interior o se puede cubrir con carpa. Cuando el pronóstico es dudoso lo hablamos unos días antes y decidimos juntos: cambiar de actividad, añadir carpa o mover la zona bajo techo.
Cuando la actividad los necesita, sí, y va indicado en el presupuesto. Los hinchables y los juegos que requieren control de turnos siempre llevan personal nuestro: por seguridad y porque el anfitrión no debería estar haciendo de árbitro.
Sí, trabajamos todos los días del año, incluidos festivos. El precio no cambia por ser fin de semana. Lo único que puede variar es la disponibilidad del material, que en sábados de temporada alta está más ajustada que un martes de febrero.