Traduce el concepto en acción
Si la marca habla de velocidad, el visitante mide la suya. El trabajo de diseño está en convertir el mensaje en algo que se hace, no en algo que se lee.
Activaciones de Marca
La brand experience es una experiencia diseñada para que el público viva los valores y la personalidad de una marca a través de los sentidos, el espacio y la participación directa.
Experiencias de marca completas: escenografía, actividad y tono para que el público viva el concepto en lugar de leerlo.
Diseñamos brand experiences completas: escenografía, actividad central, personal caracterizado y contenidos digitales, para que el público pase diez minutos dentro del universo de la marca en lugar de mirarlo desde fuera.
La diferencia entre una activación normal y una brand experience está en la ambición. Una activación pone un juego con el logo encima; una experiencia construye un espacio donde todo —la luz, el sonido, lo que hace el visitante, cómo le hablan— comunica lo mismo. Es más caro y más lento de producir, y a cambio deja un recuerdo que no se parece en nada al de una ruleta bien vestida.
Para que funcione, la experiencia tiene que traducir el concepto de marca en algo que se hace, no en algo que se lee. Si la marca habla de velocidad, el visitante tiene que medir la suya. Si habla de precisión, tiene que fallar y volver a intentarlo. Si habla de sostenibilidad, tiene que generar energía o ver el impacto de algo que ha hecho. Ese es el trabajo de diseño más importante y el que decide si la experiencia comunica o solo entretiene.
Los formatos que usamos van desde la realidad virtual —que permite meter al visitante literalmente dentro del producto— hasta escenografías físicas con actores, pasando por experiencias sensoriales con luz, sonido y aroma, y juegos personalizados con narrativa propia. La elección depende del espacio, del tiempo que tenga el visitante y de cuántas personas hay que atender por hora.
Producimos todo: estructuras, contenidos digitales, iluminación, personal caracterizado y el flujo de visitantes. Y lo probamos antes del día del evento, porque una experiencia que depende de varios elementos coordinados no se puede estrenar delante del público sin haber ensayado el recorrido completo.
Si la marca habla de velocidad, el visitante mide la suya. El trabajo de diseño está en convertir el mensaje en algo que se hace, no en algo que se lee.
Espacio, luz, sonido, actividad y personal se diseñan juntos. Cuando una de ellas desentona, la experiencia se percibe como decoración con un juego dentro.
Una experiencia con varios elementos coordinados no se estrena delante del público. Ensayamos el recorrido completo antes del evento.
Qué dice la marca, a quién y con qué tono, y cuánto tiempo va a estar cada visitante dentro.
Recorrido, actividad central, escenografía, contenidos y capacidad por hora.
Estructuras, digital, iluminación y personal, con prueba completa antes del día del evento.
Ejecución con nuestro equipo y recuento de visitantes, tiempos y participaciones al terminar.
Una brand experience completa no siempre es la respuesta correcta. Si el objetivo es entregar diez mil muestras en un fin de semana, una activación rápida con sampling rinde mucho más. Si el objetivo es que dos mil personas recuerden un atributo concreto de la marca dentro de seis meses, entonces sí: la experiencia es el único formato que lo consigue.
Por eso preguntamos siempre por el objetivo antes de proponer. Es una conversación que a veces termina con nosotros recomendando algo más barato y más simple, porque encaja mejor con lo que se busca. Preferimos eso a producir una experiencia impecable que no cumple el objetivo por el que se contrató.
Entre tres y seis semanas para una experiencia completa con contenidos a medida. Si la fecha está más cerca, proponemos versiones que se personalizan solo en pantalla y escenografía modular, que se preparan en menos tiempo.
Depende del formato. Una experiencia individual de realidad virtual mueve veinte o treinta personas por hora; un recorrido por zonas con grupos puede llegar a cien. Lo dimensionamos con vuestro aforo previsto.
Sirve para ambos. En ferias hay que adaptar el formato a metros reducidos y a tiempos cortos, pero el planteamiento es el mismo. De hecho es donde más se nota frente a los stands convencionales de alrededor.
Habitualmente. Partimos del concepto y de la creatividad que ya exista y nos encargamos de la traducción a experiencia física: qué se construye, qué hace el visitante y cómo se opera.
Sí, y es la forma más rentable de amortizarla. Diseñamos con estructura modular y transportable cuando sabemos que habrá gira, lo que condiciona algunas decisiones de producción desde el principio.