Cubre las tres edades
Pequeños, medianos y adolescentes necesitan cosas distintas. Repartimos la zona en tres áreas para que ninguna franja de edad se quede sin nada que hacer.
Eventos Corporativos
El family day es una jornada en la que la empresa invita a los empleados a venir con sus familias, con actividades para niños y adultos, en la oficina o en un espacio exterior.
Hinchables, talleres, animadores y carritos de comida para que los hijos de la plantilla se lo pasen mejor que sus padres.
Montamos family days completos para empresas: zona infantil con hinchables y talleres, animadores titulados, juegos para toda la familia y carritos de comida, con personal suficiente para que los padres puedan desentenderse un rato.
Un family day se juzga por una sola cosa: si los niños se lo pasan bien. Si se aburren, los padres se van a la hora y media y la jornada se recuerda como una obligación de domingo. Si se lo pasan bien, los padres se quedan, hablan entre ellos y la empresa consigue exactamente lo que buscaba con el evento, que es que la gente vea la compañía como algo más que el sitio donde trabaja.
La clave está en cubrir tramos de edad distintos a la vez. Los de tres a seis años necesitan hinchables pequeños, piscina de bolas, pintacaras y animadores; los de siete a once quieren juegos competitivos y talleres con resultado; y los adolescentes, que suelen ser los grandes olvidados, solo se enganchan con algo tecnológico o deportivo. Un family day que solo atiende a los pequeños deja a media familia deambulando.
El personal es tan importante como el material. Un hinchable sin monitor genera colas, empujones y algún golpe; con monitor funciona toda la tarde sin incidentes. Trabajamos con ratios claros de monitores por actividad y por número de niños, y ese número va desglosado en el presupuesto para que sepáis exactamente qué estáis contratando.
También conviene pensar la comida. Los niños comen antes y comen otra cosa, y una cola de cuarenta minutos en la barbacoa con críos cansados arruina una jornada que iba bien. Los carritos de comida resuelven ese problema porque reparten el flujo y funcionan a cualquier hora, además de ser lo que los niños recuerdan al día siguiente.
Pequeños, medianos y adolescentes necesitan cosas distintas. Repartimos la zona en tres áreas para que ninguna franja de edad se quede sin nada que hacer.
Cada actividad infantil lleva personal nuestro controlando turnos y seguridad. Es lo que permite a los padres soltar al niño y sentarse, que es justo el objetivo de la jornada.
Los carritos reparten el flujo y funcionan a cualquier hora. Evitan el cuello de botella de la barbacoa, que es donde se tuercen la mayoría de los family days.
Número de familias, franjas de edad aproximadas, espacio disponible y horario de la jornada.
Qué hay en cada área, cuántos monitores, cuánta gente atiende cada actividad por hora y precio cerrado.
Superficie, anclajes, sombras, accesos y documentación. En exterior definimos también criterio de viento y calor.
Montaje previo a la llegada, monitores en cada punto durante toda la jornada y desmontaje al terminar.
En un family day pasa algo curioso: la jornada se decide en los primeros cuarenta minutos. Si la familia llega y encuentra actividad montada, monitores atendiendo y algo que hacer de inmediato, se instala y se queda toda la tarde. Si llega y hay que esperar a que empiece algo, la mitad da una vuelta y se marcha antes de comer.
Por eso insistimos en tener todo operativo antes de la hora de llegada, con las actividades abiertas desde el primer minuto y el personal ya en posición. Es un detalle de planificación que no cuesta más dinero y que cambia por completo la sensación de asistencia, que es el número que la empresa va a mirar al día siguiente.
Depende de la actividad y del número de niños. Como referencia, un hinchable grande lleva un monitor, un taller lleva uno cada quince niños y la zona de pequeños necesita presencia constante. Lo desglosamos en el presupuesto, no va escondido en el precio.
Sí. Todo el material infantil cumple normativa y disponemos de los certificados y del seguro de responsabilidad civil correspondiente. Lo entregamos con antelación si vuestro departamento de prevención lo pide.
Sí, es bastante habitual: aparcamientos, explanadas, jardines o naves. Necesitamos conocer la superficie, los accesos para vehículos y si hay toma eléctrica. Cuando el suelo no permite anclaje trabajamos con lastres.
Lo planificamos por franjas y con sombra. En junio y julio evitamos programar actividad física entre las dos y las cinco, y priorizamos juegos de agua o talleres bajo carpa. Es una conversación que conviene tener al diseñar el horario, no el mismo día.
Con carritos de comida y bebida, sí. Para catering completo de adultos normalmente lo resuelve mejor un servicio de restauración y nosotros complementamos la parte que los niños usan: dulce, helados, palomitas y granizados.