El tono antes que los elementos
Cómo se recibe, cómo se sirve y cómo se habla comunica más que el manifiesto leído desde el escenario. Partimos de ahí antes de elegir material.
Lanzamientos de Producto
Un lanzamiento de marca es el evento que da a conocer una marca nueva o un cambio de imagen, presentando su nombre, identidad y propuesta al público, clientes y medios.
Lanzamientos de marca con escenografía, experiencia y personal para que el primer contacto con el público sea memorable.
Producimos la parte experiencial de lanzamientos de marca: escenografía temática, experiencia central, recepción con impacto, espectáculo de cierre y personal caracterizado que sostiene el tono desde la puerta.
Lanzar una marca es distinto a lanzar un producto. En un lanzamiento de producto hay una empresa conocida detrás y el objetivo es explicar algo nuevo; en un lanzamiento de marca no hay nada previo, y el evento tiene que transmitir de golpe quién es la marca, cómo se comporta y con quién quiere hablar. Todo lo que ocurre en el evento se lee como una declaración de intenciones, incluidos los detalles pequeños.
Por eso trabajamos primero el tono y solo después los elementos. Una marca que quiere parecer accesible no puede tener una recepción con filtro de acreditación y personal rígido; una marca premium no puede servir el cóctel en vasos de plástico aunque el presupuesto apriete. Esa coherencia es lo que el asistente lee sin darse cuenta, y es lo que decide la impresión que se lleva.
Los elementos que mejor funcionan son los que permiten que el público experimente el posicionamiento en lugar de escucharlo. Una escenografía que construye el universo de la marca, una experiencia que traduce su atributo principal en algo que se hace, un espectáculo de cierre que fija el tono emocional. Todo eso comunica más que cualquier manifiesto leído desde el escenario.
Producimos escenografía, experiencia y personal, y coordinamos con la agencia y la productora que lleven el evento. En lanzamientos suele haber varios equipos trabajando sobre una misma creatividad, y nuestra parte es traducirla en algo físico y operable que funcione durante las tres horas que dura el acto.
Cómo se recibe, cómo se sirve y cómo se habla comunica más que el manifiesto leído desde el escenario. Partimos de ahí antes de elegir material.
Una experiencia que traduce el atributo principal de la marca en algo que se hace deja mucha más huella que explicarlo en una diapositiva.
En lanzamientos hay varios equipos sobre una misma creatividad. Nuestra parte es traducirla en algo físico que funcione durante las tres horas del acto.
Concepto, tono, público objetivo y qué debe pensar el asistente al salir por la puerta.
Escenografía, recepción, actividad central y cierre, con capacidad calculada para el aforo previsto.
Estructuras, contenidos, iluminación y personal caracterizado, con prueba completa antes del día.
Montaje, operación durante todo el acto y desmontaje ordenado con el resto de proveedores.
Un lanzamiento de marca se mide por una sola cosa: cómo describe la marca alguien que estuvo allí cuando se lo preguntan al día siguiente. Si la respuesta es el nombre y poco más, el evento no cumplió. Si la respuesta incluye un adjetivo, una sensación o una anécdota concreta, entonces sí, porque ese adjetivo es exactamente lo que se quería posicionar.
Por eso, al diseñar, trabajamos hacia atrás desde esa frase. Decidimos primero qué debería decir el invitado al día siguiente y después elegimos qué elementos producen esa impresión. Es un método menos vistoso que empezar por la lista de material, y da resultados bastante más consistentes.
Entre cuatro y ocho semanas si hay escenografía a medida y contenidos propios. Con menos margen se puede hacer, pero condiciona las decisiones: hay que trabajar con elementos modulares en lugar de producción específica.
Sí, y es lo que preferimos. Con el manual, la creatividad y las referencias visuales podemos producir dentro del universo correcto sin proponer cosas que luego haya que descartar por no encajar.
Sí: azafatas, acreditación, guardarropa y personal de sala, formados en el tono del evento. En lanzamientos con prensa separamos el acceso de medios del de invitados para evitar cuellos de botella.
Buena parte sí, si se diseña pensando en ello. Escenografía modular, contenidos digitales y photocall se reaprovechan en eventos posteriores o en una gira por varias ciudades, lo que abarata mucho la segunda activación.
Entre cien y cuatrocientos invitados es el rango donde un lanzamiento de marca funciona mejor. Por encima, la experiencia individual se diluye y hace falta multiplicar puntos para que todo el mundo pase por lo importante.