Descarga la mañana de plenaria
Después de tres horas de diapositivas lo que hace falta es movimiento. Una actividad física por equipos levanta el nivel de energía de toda la sala en quince minutos.
Eventos Corporativos
El kick off es la reunión con la que una empresa arranca el año o un nuevo ciclo: se presentan resultados y objetivos y se junta a toda la plantilla para empezar con el mismo rumbo.
Retos por equipos, marcador y entrega de premios para arrancar el año con la plantilla mirando hacia delante.
Montamos la parte de actividad de kick offs y arranques de año: retos por equipos, olimpiadas internas, marcador común y una entrega de premios que cierre la jornada en alto.
Un kick off tiene una estructura casi siempre idéntica: una mañana de presentaciones con los resultados del año anterior y los objetivos del siguiente, y una tarde que decide cómo se recuerda todo lo anterior. La mañana es necesaria pero pesada; después de tres horas de diapositivas, la atención está agotada y lo que hace falta no es otra charla, sino movimiento y competición.
Lo que mejor funciona en ese momento es algo físico, por equipos y con puntuación. No porque enseñe nada, sino porque descarga la mañana y deja a la gente con energía en lugar de con sueño. Y porque el equipo con el que compites por la tarde suele ser el mismo con el que vas a trabajar el resto del año: la mezcla deliberada de departamentos en esa actividad tiene efecto real durante meses.
El cierre importa tanto como la actividad. Una entrega de premios con podio, aunque los premios sean simbólicos, convierte la tarde en un relato con final. Si además se aprovecha para reconocer resultados del año, el momento tiene doble lectura y la dirección consigue transmitir lo que quería sin necesidad de otra presentación.
Trabajamos tanto en formato sala —con actividades que caben en el mismo espacio de la plenaria— como en exterior o en otro venue. Lo habitual es un traslado corto a una nave, un pabellón o un espacio al aire libre, porque el cambio físico de sala ayuda mucho a cambiar el registro de la jornada.
Después de tres horas de diapositivas lo que hace falta es movimiento. Una actividad física por equipos levanta el nivel de energía de toda la sala en quince minutos.
Formamos grupos cruzando departamentos a propósito. La gente compite por la tarde con quien va a colaborar durante los meses siguientes, y eso deja poso.
Una entrega de premios da final al relato de la jornada y permite aprovechar el momento para reconocer resultados sin necesidad de otra presentación.
Qué queréis que la plantilla se lleve del kick off y cuánto tiempo hay disponible después de la plenaria.
Pruebas, equipos, tiempos, marcador y momento de premios, encajado con la hora de fin real.
Sala, nave o exterior, con superficie, accesos y plan B si la actividad es al aire libre.
Monitores propios llevando el ritmo, arbitrando y puntuando, con resultados listos para la entrega final.
El fallo que más vemos es programar la actividad justo antes de la comida. La mañana se alarga, la actividad se recorta a la mitad y acaba compitiendo con el hambre de doscientas personas. Nuestra recomendación es siempre la misma: la actividad va después de comer, cuando el programa formal ya ha terminado y nadie está pendiente del reloj.
El segundo error es no reservar tiempo para el cierre. Una entrega de premios necesita quince minutos reales con la gente reunida y atenta, y si se deja para cuando ya están recogiendo abrigos, pierde todo el efecto. Al diseñar la tarde lo bloqueamos desde el principio, aunque implique acortar una prueba.
Sí, con actividades pensadas para interior y sin exigencias de altura. No es lo ideal —el cambio de espacio ayuda mucho a cambiar el registro— pero cuando no hay alternativa funcionamos igual retirando sillas y reorganizando la sala.
Entre dos y cuatro horas es lo normal. Con menos de dos horas el formato competitivo por equipos no llega a cuajar, y por encima de cuatro la atención cae bastante después de una mañana de plenaria.
Sí, con moderación. Los nombres de equipo, las pruebas y los premios pueden hacer referencia a los objetivos del año. Lo que no recomendamos es convertir la actividad en una formación disfrazada: se nota y desactiva el efecto.
Se puede montar en el punto de encuentro común o replicar la actividad en cada sede con marcador compartido. La segunda opción funciona bien cuando no es viable reunir a todo el mundo.
Podemos aportar trofeos y premios simbólicos, pero suele funcionar mejor que los ponga la empresa, porque permite vincularlos a algo con significado interno. Nosotros montamos el podio, la pantalla de resultados y la dinámica de entrega.