Dinámicas de diez minutos
Actividades cortas entre bloques que obligan a levantarse y moverse. Recuperan la atención de la sala entera y su efecto dura más de una hora.
Eventos Corporativos
Una jornada corporativa es un día completo en el que la empresa reúne a su equipo fuera de la rutina para combinar reuniones, formación o planificación con actividades de grupo.
Actividades para jornadas corporativas de día completo: dinámicas de mañana, descarga de tarde y algo que romper el ritmo a media sesión.
Montamos la parte de actividad de jornadas corporativas y away days: dinámicas cortas entre bloques de trabajo, actividad principal de tarde y propuestas de bienestar para romper el ritmo de un día largo.
Una jornada corporativa de día completo tiene un problema físico antes que un problema de contenido: ocho horas sentados en la misma sala agotan a cualquiera, por interesante que sea el programa. A partir de la tercera hora la atención cae, después de comer cae en picado, y la última parte del día se pierde por completo si no hay nada que corte esa curva.
Lo que mejor rompe el ritmo no son las pausas de café, que la gente dedica a mirar el móvil, sino las actividades cortas y físicas. Diez minutos de algo que obligue a levantarse, moverse y hablar con alguien distinto recuperan el nivel de atención de toda la sala, y el efecto dura otra hora larga. Lo llamamos dinámicas de corte y son, con diferencia, la parte más rentable de una jornada.
Para la tarde, el formato depende del objetivo. Si la jornada es de trabajo real, funciona mejor una actividad breve después de comer que despeje y permita seguir. Si la jornada es de convivencia o cierre de trimestre, la actividad puede ocupar toda la tarde y convertirse en el eje del día, con la parte formal concentrada por la mañana.
Aportamos material, monitores y guion de tiempos. Trabajamos en salas de hotel, espacios de coworking, masías reconvertidas y centros de convenciones, y adaptamos las propuestas a lo que el espacio permite: hay actividades que necesitan altura, otras que necesitan poder mover mesas, y otras que funcionan sin tocar nada.
Actividades cortas entre bloques que obligan a levantarse y moverse. Recuperan la atención de la sala entera y su efecto dura más de una hora.
Si la jornada es de trabajo, algo breve después de comer. Si es de convivencia, la actividad puede ocupar toda la tarde y ser el eje del día.
Hay propuestas que necesitan altura, otras que requieren mover mesas y otras que funcionan sin tocar nada. Elegimos según lo que el espacio permite de verdad.
Horario de la jornada, bloques de trabajo, pausas y en qué tipo de sala se celebra.
Qué dinámica en qué momento, cuánto dura y qué necesita del espacio, con precio cerrado.
Comprobamos altura, posibilidad de mover mobiliario, superficie y tomas eléctricas.
Nuestros monitores entran en los momentos pactados, dirigen la actividad y devuelven la sala a su estado sin perder tiempo.
Si se dibuja la atención de una sala a lo largo de una jornada completa, el gráfico es siempre el mismo: alta la primera hora, decente hasta la comida, mínima entre las tres y las cuatro y media, y ligeramente recuperada al final porque se ve el término. Conocer esa curva permite colocar el contenido importante donde la gente está receptiva y poner la actividad justo donde el gráfico cae.
Ese es todo el criterio con el que proponemos los cortes. No se trata de meter entretenimiento porque sí, sino de colocarlo en los dos momentos concretos en los que la sala se está perdiendo. Con dos intervenciones bien situadas, una jornada de ocho horas se sostiene mucho mejor que con cuatro pausas de café.
No si se planifica con vosotros. Las dinámicas de corte duran diez minutos y se colocan justo donde el programa ya tenía una pausa. Devolvemos la sala a su estado inmediatamente para que la sesión siguiente empiece a su hora.
No necesariamente. Hay propuestas diseñadas para funcionar en la misma sala, incluso sin mover mesas. Si hay posibilidad de usar otro espacio, el efecto es mejor, pero no es imprescindible.
Sí. Las dinámicas cortas funcionan bien desde ocho personas. En grupos muy pequeños ganan peso las actividades colaborativas de un solo equipo frente a los formatos competitivos.
Sí. Nuestros monitores trabajan en castellano, catalán e inglés, y en jornadas con asistentes internacionales priorizamos dinámicas que se entienden sin depender del idioma.
Bastante menos de lo que se suele pensar, porque no requieren material pesado ni montajes largos. Es la parte del presupuesto con mejor relación entre lo que cuesta y el efecto que tiene sobre el día.