Un taller que la gente hace con las manos
Papiroflexia, origami o caligrafía Shodo: cada visitante se lleva algo hecho por él mismo, que pesa más como recuerdo que una rosa comprada.
Eventos Estacionales
Sant Jordi es la fiesta del 23 de abril en Cataluña, en la que se regalan libros y rosas y las calles se llenan de paradas, con actos culturales en empresas y espacios públicos.
Talleres de caligrafía japonesa y papiroflexia, charanga catalana y ambientación de época para un Sant Jordi que no se queda en la parada de libros.
Trabajamos con empresas, centros comerciales y comercios que quieren que su stand de Sant Jordi destaque en medio de la calle llena de paradas: talleres de caligrafía y papiroflexia que se llevan un recuerdo hecho a mano, charanga catalana para dar ambiente y futbolín catalán como punto de encuentro.
El 23 de abril, cualquier calle comercial de Cataluña se llena de paradas de libros y rosas prácticamente idénticas entre sí. Diferenciarse no es cuestión de tener más flores, es cuestión de dar a la gente una razón para pararse más de diez segundos: un taller donde se hace la propia flor de papel, una demostración de caligrafía japonesa, un futbolín catalán clásico en medio de la plaza.
Los talleres funcionan especialmente bien porque encajan con el espíritu del día: la gente ya está buscando un detalle que hacer o regalar, y hacer algo con las manos —una rosa de papiroflexia, una palabra caligrafiada— es un detalle más personal que comprar uno más.
Trabajamos igual para una empresa que quiere animar su stand en una feria de Sant Jordi, un centro comercial que organiza actividades para todo el día, o un ayuntamiento que monta la fiesta mayor del barrio con varias paradas y necesita algo que las conecte.
Papiroflexia, origami o caligrafía Shodo: cada visitante se lleva algo hecho por él mismo, que pesa más como recuerdo que una rosa comprada.
Música en directo que recorre la zona y avisa de que algo pasa en vuestro stand antes de que la gente llegue a verlo.
El futbolín Córdoba o catalán funciona como imán visual: la gente se para a mirar la partida y de paso descubre el resto de la parada.
Stand en calle, zona de centro comercial o fiesta de barrio; cuántas horas de actividad y qué franja esperáis con más gente.
Qué combinación de talleres, música y juego encaja mejor con vuestro público y el espacio disponible.
Si compartís calle o recinto con otras paradas, coordinamos ubicación y horario para no solaparnos con actos ya programados.
El material y el monitor están listos antes de que empiece a llegar gente, con margen para ajustar si hace falta.
El 23 de abril concentra toda la demanda en un solo día, así que los monitores y el material se agotan antes que en cualquier otra fecha del calendario catalán: conviene cerrar con tiempo si queréis un taller concreto.
El horario exacto de la charanga o el número de talleres se puede ajustar hasta pocos días antes según cómo vaya llenándose el resto del programa de la calle o el centro comercial.
La mayoría funcionan bien para todas las edades; algunos como la caligrafía Shodo tienen más tirón entre adultos y adolescentes, y la papiroflexia infantil se adapta especialmente a niños.
Depende del ritmo, pero con un monitor dedicado suelen pasar entre 80 y 150 personas en una jornada de calle de varias horas.
Sí, los talleres de papiroflexia y caligrafía necesitan poco espacio, una mesa y un par de sillas bastan; lo que hay que prever es cola si el stand es muy visible.
Sí, se puede contratar por bloques cortos para anunciar la parada en momentos concretos del día, sin necesidad de que toque toda la jornada.
Es una fecha muy concentrada en Cataluña: conviene reservar con tres o cuatro semanas de margen, sobre todo si cae en fin de semana.