No hay que explicar nada
Martillo, diana, tiro, espejos locos. Cualquiera entiende qué hacer desde tres metros, que es exactamente lo que necesita una feria con público de todas las edades.
Fiestas Populares y Eventos para Ayuntamientos
Una feria municipal es un evento organizado por el ayuntamiento con casetas, atracciones y puestos, a menudo ligado a una fecha tradicional o a la promoción del comercio local.
Casetas, juegos de feria clásicos y atracciones para ferias municipales con el sabor de siempre y la seguridad de ahora.
Montamos ferias municipales completas: casetas de juegos clásicos, martillo de fuerza, tiro, espejos locos, carpas y atracciones, con la estética de siempre, material homologado y documentación para el ayuntamiento.
Hay una razón por la que los juegos de feria clásicos siguen funcionando décadas después: no hay que explicarlos. Un martillo, una diana, un tiro, unos espejos deformantes. Cualquiera, de cualquier edad, entiende qué hay que hacer desde tres metros de distancia, y eso en una feria municipal es exactamente lo que se necesita, porque el público es de todas las edades y no viene con ganas de aprender reglas.
Ese carácter intergeneracional es su mayor ventaja. En la misma caseta juegan el abuelo, el padre y el nieto, y todos saben de qué va. Es de las pocas propuestas que consigue eso, y por eso en ferias municipales seguimos recomendando un núcleo de juegos clásicos aunque el presupuesto permita cosas más espectaculares.
Lo que sí ha cambiado es la parte de seguridad y documentación. Las estructuras tienen certificados, los anclajes se calculan según superficie, el material cumple normativa y todo va con seguro de responsabilidad civil. Es lo que permite al ayuntamiento autorizar la ocupación sin reparos y lo que diferencia una feria montada por una empresa de una montada de cualquier manera.
Trabajamos con ayuntamientos y con comisiones de fiestas, adaptándonos al nivel de organización que haya al otro lado. Con un técnico municipal la conversación es una; con una comisión de voluntarios que organiza por primera vez, hay que acompañar más y explicar mejor. Ambas cosas están bien, solo requieren un trato distinto.
Martillo, diana, tiro, espejos locos. Cualquiera entiende qué hacer desde tres metros, que es exactamente lo que necesita una feria con público de todas las edades.
En la misma caseta juegan el abuelo, el padre y el nieto. Son de las pocas propuestas que consiguen eso, y por eso siguen siendo el núcleo de una feria municipal.
Certificados de estructura, anclajes calculados por superficie, material homologado y seguro. Es lo que permite al ayuntamiento autorizar sin reparos.
Municipio, fechas, espacio disponible, presupuesto y si hay otras atracciones ya contratadas.
Qué casetas y juegos, cómo se distribuyen en el espacio y cuánta gente mueven por hora.
Seguros, certificados y fichas técnicas para la autorización de ocupación municipal.
Montaje la víspera, personal en cada caseta durante la feria y desmontaje al cierre.
En una feria municipal, la tentación es poner pocos premios y grandes. Funciona peor que lo contrario. Muchos premios pequeños generan una sensación de que se gana, mantienen la cola activa y hacen que los niños vuelvan tres veces. Un único premio grande produce una cola larga, mucha frustración y bastantes discusiones con el personal.
Nuestra recomendación es siempre repartir: premio pequeño frecuente, premio medio ocasional y, si se quiere, un premio mayor para el mejor registro del día que se entrega al cierre. Así la caseta funciona toda la tarde y el momento del premio grande se convierte en un pequeño acto que concentra público.
Podemos incluirlos o ponerlos el ayuntamiento, según prefiráis. Lo habitual es que los incluyamos nosotros, con premios de feria clásicos, y que el consistorio decida si quiere añadir algún premio mayor para el récord del día.
Entre cuatro y ocho metros cuadrados según el juego, contando el espacio del jugador. Con las medidas del espacio os decimos cuántas caben y cómo distribuirlas para que la circulación funcione.
Sobre asfalto, tierra compactada o adoquín, sí, con lastres o anclajes según el caso. En césped hay limitaciones y en terreno con mucha pendiente algunas estructuras no se pueden montar; lo revisamos antes.
Sí, con frecuencia. Nos adaptamos al nivel de organización que haya: con un técnico municipal vamos directos al detalle técnico; con una comisión de voluntarios acompañamos más y explicamos el proceso completo.
Sí. Se puede dejar montado con vigilancia acordada o montar y desmontar cada jornada. En ferias de varios días lo habitual es dejar montado, y nuestro personal atiende en el horario que se acuerde.