Se juega con un plato en la mano
Juegos de mesa gigantes, dianas y actividades tranquilas encajan con el ritmo pausado del evento y no obligan a dejar la comida ni la bebida.
Festivales y Grandes Eventos
Un festival gastronómico es un evento dedicado a la comida y la bebida, con puestos de restaurantes y productores, degustaciones y demostraciones de cocina.
Juegos, animación y zonas de descanso para festivales gastronómicos donde el público come, pasea y espera.
Montamos la parte de entretenimiento de festivales gastronómicos: juegos gigantes, zonas de descanso con sombra, animación itinerante y actividades familiares que hacen llevadera la espera y alargan la visita.
El festival gastronómico tiene una dinámica muy particular: el público llega, hace cola, come, y luego no sabe muy bien qué hacer hasta que vuelve a tener hambre. Ese intervalo —que puede ser de una hora larga— es donde se pierde la visita. Sin nada que hacer, la gente se va antes de la segunda ronda, que es precisamente donde está el margen de los expositores.
Lo que mejor cubre ese hueco son actividades que se pueden hacer con un plato en la mano o en una mesa: juegos de mesa gigantes, dianas, futbolines, actividades tranquilas que no requieren correr ni dejar la bebida. Funcionan porque encajan con el ritmo del evento, que es pausado por definición, y porque permiten sentarse en grupo sin ocupar una mesa de restauración.
La segunda pieza es la sombra y el descanso. Un festival gastronómico de verano sin zona de sombra pierde público a partir de las dos de la tarde, y esa pérdida no se recupera. Montar una zona cubierta con mesas, juegos tranquilos y actividad familiar retiene a las familias exactamente en la franja en la que se irían.
Y la tercera, la animación itinerante. Zancudos, charanga, músicos ambulantes o artistas de calle que recorren el recinto crean ambiente sin ocupar espacio fijo, que en un festival de comida es escaso porque todo lo ocupan los puestos. Es la forma más eficiente de dar sensación de fiesta sin quitar metros a los expositores.
Juegos de mesa gigantes, dianas y actividades tranquilas encajan con el ritmo pausado del evento y no obligan a dejar la comida ni la bebida.
Un festival de verano sin zona cubierta pierde público a partir de las dos. Montar descanso con juegos tranquilos retiene a las familias justo cuando se irían.
Zancudos, charanga o músicos ambulantes dan sensación de fiesta sin ocupar espacio fijo, que es el recurso escaso cuando todo lo llenan los puestos.
Plano, distribución de puestos, aforo estimado, horario y qué espacio queda libre para actividad.
Dónde colocar sombra, mesas y juegos para que retenga sin competir con los expositores.
Qué artistas y a qué horas recorren el recinto, evitando las franjas de máxima cola.
Montaje previo a la apertura, personal en los puntos fijos y recogida al cierre de cada jornada.
El indicador que más importa en un festival gastronómico no es cuánta gente entra, sino cuántos dan una segunda vuelta. Quien come una vez y se marcha deja un consumo; quien se queda dos horas más come otra vez, prueba otro puesto y compra algo para llevar. La diferencia de facturación entre esos dos perfiles es enorme para los expositores.
Todo lo que proponemos está pensado para eso: ocupar el intervalo entre comida y comida, dar sombra donde se pueda descansar y crear ambiente para que quedarse sea agradable. No es entretenimiento por entretenimiento, es una herramienta para alargar la visita, que es exactamente lo que un festival de comida necesita.
Podemos trabajar con muy poco. La animación itinerante no ocupa nada fijo y los juegos de mesa gigantes caben en cualquier esquina. Solo la zona de sombra requiere superficie, y ahí depende del aforo que queráis retener.
No, al contrario: alarga la permanencia y eso beneficia a los expositores. Lo importante es no colocar actividad ruidosa junto a las colas ni ocupar el paso, y eso lo resolvemos sobre el plano.
Sí, es habitual en festivales gastronómicos locales. Preparamos la documentación que exige el municipio y nos adaptamos a los procedimientos de contratación pública si hace falta.
Sí. En festivales de fin de semana operamos los días completos con turnos de personal, y variamos la animación itinerante para que quien repite no vea lo mismo.
Los juegos de madera y los elementos tranquilos se retiran o se cubren rápido. La zona de sombra suele ser carpa, así que funciona igual con lluvia ligera. Lo dejamos previsto en el presupuesto.