Con opción, no obligatorio
Dos o tres actividades a la vez para que cada uno elija. Es lo que separa un incentivo de una jornada corporativa disfrazada, y cuesta poco más de coordinación.
Eventos Corporativos
Un incentivo de empresa es un viaje, experiencia o evento con el que una compañía premia a los empleados, comerciales o distribuidores que han alcanzado sus objetivos.
Experiencias de incentivo que premian de verdad: actividades que la gente elegiría, no las que tocan.
Diseñamos la parte de actividad de viajes y jornadas de incentivo: experiencias premium, team building de alto nivel, wellness y propuestas que el participante reconoce como un premio y no como una obligación.
El incentivo tiene una trampa evidente y muy repetida: se organiza como se organizaría una convención, y entonces deja de ser un premio. Si la jornada tiene agenda cerrada, discursos y una actividad obligatoria, el participante entiende perfectamente que sigue trabajando, solo que en un hotel mejor. El premio real está en la sensación de elección y en que la calidad de lo que se ofrece esté claramente por encima de lo habitual.
Por eso proponemos formatos con opciones. Dos o tres actividades simultáneas entre las que elegir cambian por completo la percepción: quien quiere competir compite, quien quiere desconectar hace wellness, y quien quiere probar algo nuevo lo hace. Cuesta algo más de coordinación y produce un resultado radicalmente distinto al de la actividad única para todos.
El nivel de las propuestas también importa. En incentivos funcionan bien las experiencias que uno no haría por su cuenta: una cata guiada por un sumiller, una regata a vela, un taller de coctelería con bartender profesional, una sesión de bienestar en un entorno cuidado. No hace falta que sean caras; hace falta que sean claramente mejores que lo que la persona haría un sábado cualquiera.
Trabajamos tanto en jornadas de un día como en viajes de incentivo de varios días, en hoteles, resorts y espacios singulares. Aportamos la actividad y el personal, coordinamos con el hotel o la agencia que lleve el viaje, y encajamos los tiempos en la agenda general sin apropiarnos de ella.
Dos o tres actividades a la vez para que cada uno elija. Es lo que separa un incentivo de una jornada corporativa disfrazada, y cuesta poco más de coordinación.
Experiencias que el participante no haría por su cuenta: cata con sumiller, regata, coctelería con bartender profesional, bienestar en un entorno cuidado.
Nos coordinamos con el hotel o con la agencia que lleva el incentivo y ajustamos nuestros tiempos a la logística general, sin pedir cambios en el programa.
Perfil del grupo, número de participantes, destino y cuántos días dura el incentivo.
Dos o tres actividades simultáneas por franja, con capacidad, duración y precio cerrado.
Hablamos con el hotel, el resort o la agencia para encajar horarios, traslados y espacios.
Personal propio en cada actividad y adaptación sobre la marcha si el grupo pide más de una cosa que de otra.
Hay un detalle que separa los incentivos que la gente recuerda de los que se olvidan al mes: el margen. Un programa que llena cada hora del día, aunque cada actividad sea buena, se percibe como exigente. Un programa con huecos reales, con tiempo libre de verdad entre propuestas, se percibe como generoso aunque tenga menos contenido.
Por eso cuando diseñamos la parte de actividad solemos recomendar menos de lo que el presupuesto permitiría. Dos experiencias buenas con tiempo entre ellas dejan mejor sensación que cuatro encadenadas, y el ahorro puede ir a subir el nivel de las dos que quedan, que es donde de verdad se nota.
Con inscripción previa o con reparto el mismo día. Lo habitual es proponer las opciones unos días antes para saber cuánta gente va a cada una y dimensionar el personal. También se puede dejar abierto y ajustar sobre la marcha.
Sí. Nos desplazamos a destinos de incentivo por toda España y también a Baleares y Andorra. El presupuesto incluye desplazamiento y alojamiento del equipo desglosado, para que se vea exactamente qué corresponde a logística.
Sí, es lo más habitual en incentivos. Trabajamos con la agencia que lleva el viaje y con el hotel, encajando nuestros horarios en su programa sin pedir cambios en traslados ni comidas.
Entre veinte y ochenta personas es donde el formato de opciones simultáneas rinde mejor. Con grupos más pequeños suele compensar una sola experiencia de mucho nivel; con grupos grandes hay que multiplicar puntos y personal.
Es justo el caso en el que las opciones simultáneas funcionan mejor. Proponemos una actividad física, una tranquila y una creativa para que nadie quede fuera por condición física, edad o preferencia.