Convierte la presentación en prueba
Una zona donde el producto se toca, se usa o se juega con él hace que el asistente lo recuerde con detalle, en vez de recordar solo el titular de la diapositiva de apertura.
Eventos
Un lanzamiento de producto es el evento con el que una empresa presenta por primera vez un producto, servicio o marca a clientes, prensa, distribuidores o al público general.
Presentaciones de producto y lanzamientos de marca donde el producto se prueba, no solo se enseña en una pantalla.
Montamos el entretenimiento y la parte experiencial de presentaciones de producto, lanzamientos de marca, eventos de prensa y roadshows, para que el asistente salga habiendo probado algo y no solo habiendo visto unas diapositivas.
En un lanzamiento hay una tentación que casi siempre sale cara: contarlo todo desde el escenario. Media hora de presentación, un vídeo, preguntas y cóctel. El problema es que el asistente se marcha con un recuerdo abstracto del producto y con la sensación de haber asistido a una reunión larga. Cuando entre la presentación y el cóctel hay una zona donde el producto se toca, se prueba o se juega con él, el recuerdo cambia por completo y además genera las fotos que luego circulan.
Diseñamos esa zona intermedia. Puede ser una experiencia de realidad virtual que enseñe el interior del producto, un juego personalizado que use su mecánica, un simulador que reproduzca su uso real, o simplemente un photocall bien resuelto que garantice que todo el mundo se fotografía con la marca detrás. La elección depende del producto y, sobre todo, de quién está invitado: la prensa necesita una foto, los distribuidores necesitan tocar, y los empleados necesitan pasarlo bien.
También montamos el formato itinerante. Un roadshow implica que todo debe caber en un vehículo, montarse en menos de dos horas y funcionar igual en una plaza de Valencia que en un centro comercial de Bilbao. Eso condiciona qué material se puede usar: pesos, consumos, tiempos de montaje y personal por parada. Lo planificamos entero para que la ruta no dependa de improvisar en cada ciudad.
Los tiempos son el punto donde más lanzamientos se tuercen. La zona experiencial suele quedarse sin gente porque se programa a la vez que el cóctel, o se llena de golpe porque todo el mundo sale del auditorio al mismo tiempo. Por eso diseñamos la capacidad por hora y proponemos abrirla antes de la presentación, no después: los que llegan pronto la usan, se genera cola visible desde la entrada, y cuando termina el acto la actividad ya está rodada.
Una zona donde el producto se toca, se usa o se juega con él hace que el asistente lo recuerde con detalle, en vez de recordar solo el titular de la diapositiva de apertura.
Photocalls, impresiones al momento y experiencias fotogénicas hacen que los asistentes publiquen por su cuenta. Es más creíble que cualquier contenido producido y no cuesta presupuesto adicional de medios.
Para roadshows seleccionamos material que entra en furgoneta, se monta rápido y funciona sin infraestructura especial, con un plan de ruta y personal por ciudad.
Qué lanzáis, a quién se lo enseñáis, dónde y con qué agenda. Si hay varias ciudades, las fechas y el orden de la ruta.
Qué actividad encaja con el producto y con el público, cuánto ocupa, cuánto dura cada pase y cuántas personas atiende por hora.
Personalización, contenidos de pantalla y pruebas antes del evento. Nada se estrena delante del público sin haberse probado antes.
Montaje, activación con personal propio y desmontaje. En roadshows, la misma cuadrilla recorre la ruta para que no haya curva de aprendizaje en cada ciudad.
Un lanzamiento con personalización real necesita más margen del que suele preverse. Producir contenidos digitales a medida, vestir un simulador o imprimir escenografía lleva entre una y tres semanas según el volumen, y ese plazo no se acorta pagando más. Cuando la fecha está encima, adaptamos: hay opciones que se personalizan solo en pantalla y se preparan en días, aunque el resultado visual sea menos completo.
Nuestra recomendación práctica es cerrar la actividad en cuanto haya fecha, aunque los contenidos concretos lleguen después. Reservar el material asegura la disponibilidad y deja la producción para el final, que es la parte que sí se puede ajustar sobre la marcha sin poner en riesgo el evento.
En muchos casos sí. Los juegos digitales admiten contenidos a medida, los simuladores pueden vestirse con vuestra imagen y los premios pueden ser el propio producto. Cuanto antes lo planteéis, más opciones hay.
Habitualmente. Nos encargamos de la parte de material, montaje y personal de actividad, y encajamos con la producción general del evento que lleve la agencia. Nos adaptamos a su planning y a sus interlocutores.
Depende del formato. Una realidad virtual individual mueve entre veinte y treinta personas por hora; un juego rápido de treinta segundos, más de cien. Lo calculamos con vuestro aforo para que no se formen colas imposibles.
Sí. Hemos montado rutas por Madrid, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Sevilla y Málaga. El presupuesto incluye desplazamiento, dietas y alojamiento del equipo desglosados por parada.
Sí, trabajamos con fotógrafos de evento y podemos incorporar captura de imagen a la actividad. En experiencias de realidad virtual grabamos también la vista del participante, que suele ser el contenido más compartido del lanzamiento.