Casino: de pie y sin esfuerzo
Ruleta, blackjack y póker con crupier. Se juega alrededor de la mesa, con copa en la mano y sin moverse del sitio: es lo que mejor encaja después de cenar.
Eventos Estacionales
La cena de Navidad de empresa es la celebración de diciembre en la que la plantilla se reúne para cerrar el año, con cena, brindis y fiesta después.
La cena está resuelta; lo que nadie sabe es qué pasa entre el postre y la barra libre.
Espectáculos de sobremesa, mesas de casino, magia de cerca, fotomatón y DJ para la cena de Navidad de tu empresa. Lo montamos en el restaurante, el hotel o la masía, y recogemos al terminar.
Una cena de Navidad de empresa tiene un guion que se repite en todas: llegada y aperitivo de pie, gente sentándose, dos horas de cena, discursos si los hay, postre, y entonces el momento crítico. Ahí es cuando el evento se decide. Si no hay nada preparado, la mitad de la mesa se levanta a fumar, la otra mitad mira el móvil y a las doce y media no queda nadie. Si hay algo montado, la noche sigue dos horas más y es la que se recuerda hasta marzo.
Lo que funciona en ese hueco no es lo mismo que funciona en una fiesta de verano. La gente lleva dos horas sentada, ha comido y ha bebido, va arreglada y no quiere moverse mucho ni sudar. Por eso triunfan las mesas de casino, que se juegan de pie alrededor y no exigen esfuerzo; la magia de cerca, que va mesa por mesa durante el postre sin interrumpir; el fotomatón, que genera cola sola porque todo el mundo quiere la foto con los compañeros; y el DJ, que cierra. Lo que no funciona: cualquier cosa que pida correr, mancharse o agacharse.
El segundo factor es el espacio, y en Navidad casi siempre es prestado. La cena se hace en un restaurante, un hotel o una masía, no en las oficinas, así que hay que preguntar antes tres cosas: si hay una sala aparte para después de la cena, cuánta potencia eléctrica dan y hasta qué hora permiten música. Muchos locales cortan a la una, y eso cambia por completo el reparto de la noche: si solo hay hora y media, no caben cuatro actividades.
El tercero es el calendario, que en diciembre es brutal. Del 5 al 22 de diciembre se concentran casi todas las cenas de empresa de España, y los jueves y viernes de esas dos semanas son los días más disputados del año entero. No es solo el material: son los técnicos, los crupieres, los magos y los DJ, que solo pueden estar en un sitio a la vez. Lo que se reserva en octubre se monta; lo que se pide el 1 de diciembre se monta con lo que queda.
Ruleta, blackjack y póker con crupier. Se juega alrededor de la mesa, con copa en la mano y sin moverse del sitio: es lo que mejor encaja después de cenar.
El mago recorre las mesas durante el postre. No interrumpe, no necesita escenario ni sonido y deja a cada mesa hablando de lo mismo.
La foto con los compañeros es lo que acaba en el grupo de la empresa al día siguiente. Y el DJ decide si la noche acaba a la una o a las tres.
Restaurante, hotel o masía, cuántos sois y hasta qué hora os dejan. Con eso ya sabemos qué cabe.
Qué se monta y en qué orden, desde el postre hasta el cierre, con precio cerrado y desglosado.
Potencia, sala, horario de montaje y de música. Lo tratamos nosotros directamente con el responsable del sitio.
Montamos en la sala contigua mientras cenáis, así al levantarse de la mesa ya está todo listo.
El coste de la parte de animación de una cena de Navidad depende sobre todo de cuánta gente sois y de cuántas horas se cubren. Una mesa de casino con crupier para un grupo de cincuenta es una cifra; tres mesas, mago, fotomatón y DJ para doscientos es otra muy distinta. Por eso el presupuesto va siempre desglosado por línea: alquiler, personal, transporte y montaje. Así se ve de un vistazo qué se puede quitar si hay que ajustar, sin quedarse sin la actividad principal.
La conversación con el restaurante conviene tenerla antes de cerrar nada, y preferimos tenerla nosotros. Las preguntas son siempre las mismas: si hay una sala separada para después de la cena, cuántos kilovatios dan y en qué enchufes, a qué hora se puede entrar a montar y hasta qué hora permiten música. En diciembre muchos locales encadenan dos turnos de cena la misma noche, así que la ventana de montaje puede ser de veinte minutos: saberlo con antelación es la diferencia entre montar con calma y montar con prisas delante de los invitados.
Sí, es lo habitual. Necesitamos saber si hay una sala aparte para después de la cena, la potencia eléctrica disponible y la hora a la que podemos entrar a montar, que en diciembre suele ser muy ajustada.
Lo normal son dos o tres horas, del postre al cierre del local. Si el sitio corta la música a la una, lo montamos concentrado; si hay hasta las tres, da tiempo a encadenar casino, fotomatón y DJ.
No. Se juega con dinero ficticio y crupieres profesionales, y al final se puede premiar al que más fichas acumule. No hay apuestas reales, así que no hace falta ninguna licencia.
Trabajamos desde grupos de treinta personas. Por debajo de eso suele compensar más una sola actividad bien elegida (mago o fotomatón) que montar varias.
Octubre. Del 5 al 22 de diciembre se concentran casi todas las cenas de empresa del país, y los jueves y viernes de esas semanas se agotan primero, sobre todo los crupieres y los magos.